Paludismo o Malaria

El paludismo es una enfermedad causada por un parásito del género Plasmodium que es transmitido al ser humano a través de la picadura de mosquitos hembra Anopheles. Existen cuatro especies de Plasmodium que pueden provocar enfermedad en el hombre: Plasmodium vivax, ovale, falciparum y malariae.

Las manifestaciones clínicas son muy variadas y las cuatro formas de paludismo pueden dar síntomas iniciales muy semejantes. El lapso que media entre la picadura y la aparición del cuadro clínico es de aproximadamente 12 días para P. falciparum, 14 para P.vivax y P.ovale y 30 días para P.malariae.

El cuadro clínico es variable, pero los síntomas clásicos del paludismo son: fiebre elevada con escalofríos, sudor y dolor de cabeza, que pueden ser intermitentes (cada 24-48 horas). Otras manifestaciones pueden incluir náuseas, vómitos, diarrea, tos, dolores articulares, abdominal y de la región de la columna vertebral. También puede haber palidez e ictericia (coloración amarilla de piel y mucosas) y se puede agrandar el tamaño del hígado y del bazo.

La infección ocasionada por P. falciparum puede ser mortal en pocas horas. La infección por P. vivax y ovale puede ocasionar recaídas tiempo más tarde, en el caso en que no se hubiera administrado tratamiento adecuado para eliminar los parásitos que pudieran haber quedado en el hígado.

El paludismo es una enfermedad mundial que afecta especialmente a más de 90 países. Es la primera causa de muerte por causas de origen parasitario en el mundo. Se producen, en forma anual, casi 300 a 500 millones de casos y 700.000 a 2.000.000 de muertes en todo el mundo, especialmente en niños.

El incremento de los viajes internacionales ha generado que más de 70 millones de viajeros se expongan, anualmente, al riesgo de contraer malaria.

La malaria afecta principalmente las regiones tropicales y subtropicales más subdesarrolladas de África, Asia y América Latina. El riesgo es mayor en áreas rurales y especialmente al finalizar la época de precipitaciones; la transmisión disminuye a altitudes de 2000 metros o más sobre el nivel del mar.